Ya he llegado tarde, otra vez. Y al entrar en la oscuridad del salón en mitad de un "te deseeeeeeeeeamos toooooooodos...", y observar el seis de cera que se consume en el centro de la mesa, lo recuerdo bien. Mierda, la fiesta del pequeño, joder...
"Tú y tu memoria de pez..." me recuerda alguien desde el fondo de la estancia. Y es que esta jodida enfermedad me está matando poco a poco. Primero vinieron los números de teléfono, marcas un nueve en vez de un tres, olvidas los últimos dígitos... y ya te detectan Alzheimer. Te olvidas qué pasó en aquel viaje, o de quién se separó la vecina del quinto, y ya tienes Alzheimer. (Suspira)
-Felicidades, Marcos, perdona que haya llegado así en mitad, pero el yayo te tiene preparado el mejor regalo que te puedas imaginar.
-¿Qué es, abuelo?
-La primicia de los mejores y más bellos momentos congelados de una vida entera, apréndetelos bien.
Y viene corriendo a sentarse en mi regazo, a escuchar lo que tenga que contarle. Y comienzo a relatar sus batallitas preferidas, antes de que esta jodida memoria haga que desaparezcan.

¡Bonita! No me he olvidaod del libro, solo que he estado liado y aun no he podido ir a la biblioteca, iré en cuanto pueda. Y en cuanto lo lea, te comentaré.
ResponderEliminar¿como estas?
Un besito. <3
Hola hola
ResponderEliminarHe llegado a tu blog por casualidad y esta en entrada en partiular me ha parecido taaaaan tierna. El alzheimer no debe arrebatarle los momentos a esa mujercita.
Pasaré por aquí con frecuencia
(besos de esquimal)