(esto es un fragmento de algo del pasado, un poco de presente y mucho, mucho futuro)
Hola de nuevo, Luz.
Creo que una de las cosas más feas que hay en este mundo es disculparse, sí, eso, odio pedir perdón. Y no es que yo sea una orgullosa, que un poco también, sino que eso de "Lo siento" es algo que tenemos demasiado bien aprendido, y las cosas no se solucionan así. Estas líneas lo único que vienen a decir es que te debo un algo, es una sorpresa, pero por cosas que pasan aún no está lista del todo. Mientras tanto, aquí tienes la primera parte de mi regalo. Sí, palabras, ya sabes que es lo que mejor sé hacer, escribir, así que ¿por qué no aprovecharme un poco de eso?
Una vez dicho esto, quiero preguntarte algo públicamente, ¿qué tal va nuestro 2013? Sí, ya se que hablamos casi todos los días, pero entiende que quiera hacer de esto algo especial, y normalmente no hablamos de cosas tan grandes. Y tengo que decirte, más bien recordarte, varias cosas. Algunas te sonarán, otras no tanto, pero tú estate atenta, que de verdad que es importante.
"El otro día me preguntaron por qué me gusta tanto hacer regalos, y si pensaba que yo era una persona que necesitaba más cariño que los demás. Sí, puede ser, contesté, pero si pido eso es porque yo lo doy. Muchas veces me planteo lo de “¿no debería bajar el listón?”. Quizá si no esperamos tanto de los demás, no nos llevemos estas decepciones. Y estoy aprendiendo a no esperar nada de nadie, te lo aseguro, me estoy esforzando y poco a poco me importa menos. Pero hay gente a la que tengo bastante altas expectativas. Yo soy como soy aunque también sé que estoy cambiando, y ese cambio será a mejor, lo intuyo. Es solo que voy a tener que sacrificar bastantes cosas, aunque puede que sea cierto eso que dicen sobre estar a las duras y a las maduras. Sé que serán pocas las personas que me estén esperando cuando todo esto acabe, pues algún día ha de acabar. Y lo que tengo claro es que las que estén en ese momento, las que hayan aguantado hasta el final, serán de verdad.
El caso es que tú eres una de esas personas del tercer bando. Tienes tus defectos y tus virtudes, pero aparte tienes algo que pocas personas tienen y no se ponerle nombre. Es algo que llevas dentro. ¿Recuerdas que una vez te dije que escribiría sobre ti? Ha llegado el momento, voy a contarte lo que eres para mí. No es bueno, ni malo, simplemente es. Y como es, espero que lo dejes estar.
Eres luz. Más allá de los colores y de las sombras. Desde que me pediste que dibujara marzo hasta ahora, pasando por un concierto y un par de casualidades, he pensado que eras uno de mis diamantes. Es extraño, como si al hablar de ti todo este mundo no tuviera sentido y fuéramos simples trozos de un gigantesco puzle, ninguna encajamos pero a la vez podemos ocupar cualquier posición. Ya sé que no me explico, pero como te he dicho antes solo podría decirte de forma entendible lo que me ronda la cabeza con un abrazo, o mirándote a los ojos. Ojalá sea eso pronto posible.
Creo que eres una parte de mí. Y no te prometo un para siempre porque ambas sabemos que si ya de por si la amistad es extraña, el no poder tomar cafés cada pocos días o esto de que yo ande desconectada lo hace aún más complicado. Pero lo que tenemos me gusta. Me gusta saber cuándo estás bien y cuando no, soñar contigo. Me gusta saber que podemos hablar sin tapujos sobre cualquier tema, saber que tienes algo que contarme e intuir lo que es y odiarme por ello, saber que tengo miedo de que desaparezcas, saber que eres tan fuerte que puedes deslumbrar hasta al propio sol, créeme.
Gracias por ser eterna, por no desgastarte.
Gracias por contarme que el miedo no brilla, y por demostrarme que nosotras, sí."
Ya estoy de nuevo aquí, a día de hoy, te he puesto ese fragmento para que lo recordaras, porque no te haces una idea de lo importante que es para mi el hecho de que no se te olvide. Que ya sabemos eso de que la amistad es una cosa extraña pero hoy no quiero hablar de eso. Hoy quería que supieras que te quiero. Sí, así, tal cual. Tal vez sea porque tus abrazos, lejos de vaciarme, me llenan; porque tu risa me pone alas como decía aquel poema de Miguel Hernández o porque sabes qué decir en qué momento. Tal vez te quiera hoy un poco más porque te haces un año más vieja, o un poco menos por haberme perdido dos décadas de soplar las velas. Tal vez te quiera por el miedo que tengo a que te vayas, por el verdadero pánico que me da tan sólo el hecho de imaginarme que puedas desaparecer, o tú o yo, o las dos, o que desaparezcamos la una de la vida de la otra sin haber desaparecido del todo o yo qué se, mil cosas, aunque de esto no hablemos pero sí que lo pensamos. Tal vez te quiera por todas esas cosas, o por ninguna, pero lo que sé es que como siga dándote motivos me voy a poner lo suficientemente ñoña como para que, en lugar de que mis palabras te lleguen a donde pretendo, me sueltes un "meeeehhh" de los tuyo, y no.
Felicidades otra vez, pero felicidad de esa que te llena la boca y el alma, de esa que hay escondida en "Ensueños" y de la que hay en cada una de nuestras llamadas telefónicas. Felicidades enormes, de esas que no se venden.
Felicidades de esas que vuelan en aviones de papel a principio de año.
(perdona la mala grabación,
pero quería que me oyeras
y ha sido todo un poco rápido)
(y gracias, otra vez)