Hola. Me llamo... en realidad no importa, mi nombre no os va a decir nada, tan sólo son unas pocas letras que sirven para llevarme al lado de los que me necesitan o quieren algo de mi, es tan sencillo como pronunciarlas. Mi edad tampoco importa demasiado, pues mi físico es del montón y ya tengo arrugas de fruncir el ceño. Eso sí, ni una cana. Además la edad no indica el nivel de madurez de una persona, ojalá.
Quería contar que tengo un problema. Qué raro es decirlo en voz alta, ¿eh? Pero dicen que el primer paso es reconocerlo, y si lo estoy contando es porque necesito ayuda. Soy débil, ¿sabéis? Soy muy débil. Y la debilidad y el orgullo nunca hicieron buenas migas.
Mi problema no tiene nada que ver con mi apariencia delante del espejo, qué va. Veo lo que veo porque hay lo que hay. Ni más, ni menos. Siempre he sido una chica segura de sí misma a pesar de no tener un físico apabullante. Se de sobra que por mucho que digáis todos, el físico es importante, las caras bonitas suelen tenerlo más fácil en todos los ámbitos, pero nunca me ha preocupado demasiado. Y que tire la primera piedra el que no juzga a alguien sólo por su apariencia, venga, valientes... No he tenido problemas alimenticios ni creo que los tenga, y aunque en una primera impresión quizá tuviera un suficiente justito, se defenderme en una conversación lo suficiente como para llegar, como mínimo, al notable.
Mi problema no tiene nada que ver con mi familia, qué va. De hecho tengo mucha suerte por nacer donde he nacido. Mis padres se preocupan por mi en todo momento y aunque últimamente no me lo demuestren demasiado, yo se que me quieren y quieren lo mejor para mi. Por eso me dan oportunidades, por eso creo que creen en mí. No tenemos problemas económicos, tengo una habitación preciosa y un perrito que siempre sale a recibirme en cuanto llego a casa.
Mi problema no tiene nada que ver con los estudios, qué va. Nunca he brillado demasiado entre los demás, ni por arriba ni por abajo. Pero oye, aquí sigo luchando por lo que quiero, a veces con más motivación que otras... Me intereso por todo lo que me rodea y me gusta aprender cosas nuevas. Puede que me sienta un poco perdida en ese aspecto pero me se de memoria que el único sitio en que el éxito está antes que el trabajo es en el diccionario.
Mi problema no tiene nada que ver con los amigos o el amor, qué va. Para empezar yo soy una persona muy cariñosa, quizá en exceso, y aunque me ilusiono con poco no me arrepiento de ninguna de mis historias. Dicen que la amistad es algo más valioso y más complicado que el amor, por eso siempre hay que conservarla, como sea. Y si los amigos se pueden contar con los dedos de una mano, amarillos podemos llegar a tener hasta 23. Yo he encontrado a personas que valen mucho, que me lo han demostrado y que no se han asustado cuando me han visto llorar, y a mi con ese poquito me basta.
Mi problema no tiene nada que ver con las drogas o el alcohol, qué va. Es cierto que más de una vez he pillado una borrachera de esa que deja aflorar tu "yo" más... en fin. No negaré haber probado el tabaco, y cosas más fuertes. Pero tengo la cabeza lo suficientemente bien puesta como para no caer en ese tipo de tentaciones que no traen nada bueno. Ya veis, las charlas del colegio y de papá y mamá surtieron efecto, y se decir que no a los caramelos de los extraños.
Mi problema es que sencillamente quiero desaparecer,
empezar de cero,
y nadie lo entiende.