Más dolores de cabeza, menos de corazón.

Estos días se me hacen cuesta arriba las páginas en blanco. Qué ironía, pues a las lágrimas nada les impide fluir. Puede que sea la cuesta de enero, o que aunque mi rutina lleve mucho tiempo sin ser equivalente a monotonía, aún le tenga cierto reparo a los comienzos. Creo que voy a aprovechar para regalarme un par de razones que me convenzan de eso de que seguir merece la pena, ahora que puedo comprarlas baratas en periodo de rebajas. 

Estoy vacía, o así me siento. 

Si tres cuartas partes de mi cuerpo eran agua, ahora no son más que vapor. Nubes, soy una niebla espesa, de esas que molestan, de esas que agotan, de esas que calan hasta los huesos y ya no pueden sino seguir vagando y divagando.

Es raro, y claro que estoy rara. Siempre he sido una persona muy empática, eso de ponerme en el lugar de los demás se me daba bien, era una especie de "virtud". El caso es que me han hecho tantos surcos, (me habéis hecho tanto surcos), y yo estaba hecha de un material tan dúctil y maleable, que ahora no me sale ni ponerme en mi lugar. Al menos se que no puedo romperme, pero todo tiene un límite. Vivo mis días desde fuera, observo cómo me hablan pero no escucho, sólo me limito a sonreír. Y eso es malo, es muy malo. Siempre dije que prefiero el dolor antes que no sentir nada, y hace tiempo que ese dolor me lo causo yo misma.

Y esto tiene que acabar.
Y esto va a acabar.

Gracias, luz, por hacerme entender que no puedo escribir sobre algo que no siento.

(No me digas que no le quieres, que no le necesitas, cuando es su nombre el único que escribes en mayúsculas. 
Y que siga así mucho tiempo.)

5 comentarios:

  1. Qué curioso, siempre he entendido que los que escribimos, podemos hacerlo sobre cualquier cosa, incluso sentimientos que no tenemos. Otra cosa es que nos falte inspiración y no podamos poner palabras a aquello que nos remueve por dentro.

    Tranquila, son fases. Tiempo al tiempo, como dice La Petite Poupée hay que seguir adelante, aunque ahora no encuentres las respuestas que estás buscando, ni te encuentres a ti misma y sientas ese vacío existencial, no dejes de hacer lo que haces siempre: salir, escuchar música, escribir (aunque cueste), tomar un café, llamar a un amigo/a, escribir un email... Creo que son en esas pequeñas cosas donde volvemos a encontrarnos.

    Y si hay algo que no te gusta, no te cortes, cámbialo ;)

    Un besito, y un abrazo.

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  2. Yo por fin siento q empiezo a levantarme y las cosas se me hacen menos cuesta arriba (aunque tengo mis momentos de recaída, cmo es normal).
    Es difícil, pero cn tiempo y un poquito q pongas de ti misma, podrás con todo. Lee y sumérgete en historias q te alejen de tus sentimientos dañinos, sal, haz cosas diferentes aunque sea algo mínimo! ánimo :)

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  3. ¿Sabes? Es difícil escribir algo tan doloroso.
    Pero creo que ayuda, y que te da un pequeño empujón para seguir adelante. Para sacar fuerzas de los sitios menos esperados.
    Me identifico tanto que me da la sensación de ser algo que podría haber escrito en mi diario (las malditas mayúsculas las garabateo todas las noches).
    Me quedo por aquí.
    *y ánimo*

    besos
    desde
    lejos de
    pArís

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  4. Ay, marr. Que tú no puedes hacerte niebla, ni nube, que tú vuelas porque eres viento del fuerte, eres chicaHuracán y eso es grande.
    tú sigue haciendo de fuerte que lo eres.
    (mil abrazos con alas de escamas)

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