Es echarse a llorar y picar cebolla para disimular las lágrimas, llegar a casa y no poder llamarlo hogar, cocinar con el ingrediente secreto que todas las madres le echan a la comida y no quedarte a ver nuestras caras de felicidad. Es no poder mirarte a los ojos.
Son los buenos días que caen al vacío, los fríos de nada que me lanzáis cuando intento mejorar la situación con un tímido gracias. Son mis ganas negativas de dirigíos la palabra y las pocas fuerzas que me quedan.
Estamos descosiéndonos, y lo hacemos cada vez mejor.
Nos limitamos a (des)conocernos.
Como aprovechar la herida abierta para echar más sal.
(cómo puede haber gente
ResponderEliminar[ellos]
que no entienda lo que duele).
Creo que yo tampoco llego a comprenderlo, esta historia se me está quedando grande.
EliminarMe has hecho sentir demasiado con esta entrada.
EliminarGracias. De verás.
*Abrazo, fuerte, muy fuerte*