Nos vemos a las seis.

Acabo de despertar y de golpe me viene todo lo que anoche pasaba por mi mente. Me dediqué a elogiarte, a inventarte en excusas, a rogar tu vuelta. Menuda rastrera.

Que nadie lo hace mejor que tú.

Nadie ha conseguido jamás mirarme de la forma en que tú lo hacías, ningunos ojos, ningunas manos, ningunos labios... Nadie podrá nunca llegar si quiera a igualar tu forma de acariciarme el pelo, y el vientre, y las lágrimas. Nadie sabe mis puntos fuertes, ni los débiles, ni esos que tengo escondidos que provocaban mis sonrisas, mis risas y hasta mis carcajadas en las mejores ocasiones. "Nadie, nunca nadie, nadie excepto tú." Oigo en mi cabeza...

Y he despertado y un rayo de sol travieso me ha cegado, o mejor, se ha llevado la venda de mis ojos.

Porque nadie lo hace mejor que tú.
*Nadie me hace tanto daño.

2 comentarios:

  1. tal vez hiciese daño,
    pero también tenía esos ojos.

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  2. Algún día dejará de doler. Te lo prometo, por horrible que sea poder hacerlo.

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¿Tu opinión? Merci ^^.