"Llego aquí, después de un mes, y me dicen que los camellos ya no tendrán nunca más agua para beber, que no podremos escuchar los cascabeles de los renos, que no dejaremos polvorones a sus majestades, que no tendrás esa cara de sorpresa las mañanas del 6 de enero, que no vendrás a despertarme temprano para que baje contigo al salón...
Enana, ¿Por qué has crecido?"
los camellos solo dejan de tener sed cuando nosotros queramos.
ResponderEliminarnadie puede quitarnos esa magia si no queremos, enana.
Lo se, pero hay veces que "vuelvo" y ya no encuentro el lugar al que llamar hogar.
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